Johannes Gutenberg ideó la imprenta hacia 1450, transformando la difusión del saber en Europa con la capacidad de producir libros de manera masiva, comenzando con su obra maestra, la Biblia de 42 líneas. A pesar de su innovadora contribución, enfrentó dificultades económicas y represión, lo que culminó en su exilio y lesión personal. Su muerte en 1468 dejó tras de sí herramientas que simbolizaban un cambio revolucionario en el acceso al conocimiento.