La expansión territorial de Estados Unidos provocó la pérdida de más de la mitad del territorio de México a través de la Guerra México-Estados Unidos entre 1846-1848. Francia también intervino dos veces en México - la primera vez en 1838 sobre una deuda impaga por pasteles, y la segunda vez en el 1860s para establecer un imperio monárquico bajo Maximiliano I que resultó efímero. Ambas intervenciones extranjeras transformaron a México y definieron sus fronteras modernas.