El documento cuestiona la veracidad del número de seis millones de judíos asesinados durante el Holocausto, argumentando que tal cifra es un invento y que muchos judíos sobrevivieron y prosperaron después de la guerra en Europa y otros lugares. También critica los juicios de Nuremberg y la recopilación de testimonios que, según el autor, fueron manipulados para sostener un relato que favorece a la comunidad judía y su narrativa sobre el Holocausto. Se menciona que hubo muertes entre judíos, pero se diferencia entre ejecuciones de combatientes encubiertos y maltratos, argumentando que no todos los que murieron fueron víctimas del régimen nazi.