Este documento describe la humildad desde una perspectiva benedictina. Explica que la humildad consiste en reconocer nuestra dependencia de Dios y nuestra condición de criaturas. Implica un camino de autodescubrimiento y conversión hacia Dios a través de Jesucristo. El orgullo, en contraste, es querer ocupar el lugar de Dios y juzgar a los demás en lugar de someterse a la verdad y al amor.