David Icke, en su libro 'Soy yo soy libre: guía del robot para la libertad', argumenta que una élite global controla la educación, los medios y la política, condicionando a la población a aceptar dogmas y limitaciones en su pensamiento. Afirma que la manipulación de la conciencia humana ha permitido a esta élite dictar el comportamiento y las creencias, y que la solución radica en liberarse de esta programación mental y emocional. Además, Icke reconoce la importancia de los chakras y la energía kundalini como elementos fundamentales para alcanzar un estado de conciencia superior y equilibrio en la vida.