El documento discute la prohibición de la idolatría según el primer mandamiento, advirtiendo sobre la tendencia humana a confiar y amar a criaturas y cosas en lugar de a Dios. Se menciona cómo este comportamiento desvirtúa la fe y aleja a las personas de Dios, considerándolas idólatras al poner su esperanza en la sabiduría humana, riquezas o relaciones personales. El texto enfatiza la gravedad de este pecado, instando a los creyentes a resistir la idolatría sutil que puede infiltrarse en sus corazones.