La impresión 3D ha evolucionado desde su creación en 1976, permitiendo ahora imprimir objetos tridimensionales de plástico u otros materiales capa por capa mediante software de diseño. Esto ofrece oportunidades para la fabricación, pero también plantea desafíos como la pérdida de empleos artesanales. Las impresoras 3D ahora están más disponibles y a precios más bajos, lo que aumenta su accesibilidad.