El proceso de inducción es clave para integrar a nuevos empleados a la empresa al proporcionarles la información necesaria sobre sus expectativas y valores organizacionales. La socialización, aunque relacionada, es un proceso más amplio que permite la adaptación del individuo a la sociedad y la interiorización de normas y costumbres. Un programa eficaz de inducción y socialización es fundamental para maximizar la productividad y prevenir la exclusión social dentro de la organización.