Senadores y diputados proponen una modificación constitucional en México para abordar la corrupción en el poder ejecutivo y establecer una comisión de la verdad. Argumentan que el actual sistema anticorrupción no enfrenta a los presidentes y está controlado por intereses partidistas, impidiendo una verdadera lucha contra la corrupción. Destacan la necesidad de autoridades independientes que puedan investigar actos de corrupción del presidente y ex presidentes, sosteniendo que la corrupción es un problema estructural que influye negativamente en la justicia y la economía del país.