La Constitución española de 1812, también conocida como La Pepa, fue la primera constitución promulgada en España y una de las más liberales de su época. Establecía el sufragio universal masculino, la soberanía nacional y la separación de poderes. Sin embargo, apenas entró en vigor debido al contexto de la invasión napoleónica y fue derogada por Fernando VII en 1814 con el retorno del absolutismo.