La crisis del Antiguo Régimen en España a comienzos del siglo XIX llevó a la guerra de independencia contra Francia y a la apertura del país a las nuevas ideas liberales, dando paso a un enfrentamiento entre el absolutismo que quería restaurar el pasado y los liberales que impulsaron la Constitución de 1812 y el Trienio Liberal, aunque el absolutismo se impuso de nuevo provocando una década de represión.