Este poema de Jorge Manrique describe la fugacidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte a través de 40 coplas. Resalta que todos, desde reyes hasta pastores, terminan igual ante la muerte. También alaba las virtudes y logros del maestre Rodrigo Manrique, tío del autor, como un ejemplo de vida bien vivida antes de morir en paz rodeado de su familia y criados.