El fascismo surgió en Italia después de la Primera Guerra Mundial como una ideología anti-democrática y anti-comunista que promovía un estado totalitario y nacionalista con un culto a la violencia. En Alemania, el Partido Nazi de Hitler llegó al poder en 1933 de forma legal y estableció un régimen totalitario racista basado en la supremacía de la raza aria y la expansión territorial militarista.