Vanguardias Juan Gómez Ruiz
ÍNDICE
1. Introducción 2
2. Contexto histórico 2
3. Características generales de la literatura en este periodo 3
4. Géneros literarios.
4.1 Narrativo 3
4.1.1 Características 4
4.1.2 Autores y obras 4
4.1.2.1 Roberto Arlt 4,5
4.1.2.2 José Eustasio Rivera 5,6
4.2 Poesía 6
4.2.2.1 Federico Garcia Lorca 7,8
4.2.2.2 Rafael Alberti 8,9
4.3 Teatro 9
4.3.2.1 Antonin Artaud 9, 10,11
4.3.2.2 Alfred Jarry 11,12
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1. INTRODUCCIÓN
El primer tercio del siglo XX fue una de las etapas de profundos cambios
históricos, sociales y culturales que marcaron un antes y un después en la literatura.
En un siglo al que le afectaron mucho las guerras, las revoluciones y los
avances tecnológicos, los escritores comenzaron a explorar nuevas formas de
expresión para reflejar la complejidad de la vida moderna.
La literatura dejó de seguir los modelos tradicionales y se volvió más
introspectiva, experimental y crítica.
En este contexto se sitúan movimientos como el novecentismo y las
vanguardias, que revolucionaron la narrativa, la poesía y el teatro, dejando un legado
que todavía se siente en la literatura actual.
2. CONTEXTO HISTÓRICO
Durante las primeras décadas del siglo XX, el mundo vivió dos grandes
conflictos: la Primera Guerra Mundial (1914–1918) y, más adelante, el ascenso de
ideologías autoritarias como el fascismo y el comunismo.
Estos acontecimientos generaron una gran inestabilidad social y política. En el
caso de España, aunque el país no participó directamente en la Primera Guerra
Mundial, también sufrió sus propias crisis, la decadencia del sistema monárquico, la
dictadura de Primo de Rivera (1923–1930), la proclamación de la Segunda República
en 1931 y un creciente clima de tensión social.
Este ambiente de incertidumbre se reflejó en la literatura, que buscaba
respuestas a través de nuevas formas de expresión, más profundas y arriesgadas, que
rompían con el pasado.
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3. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA LITERATURA EN ESTE PERIODO
La literatura del primer tercio del siglo XX se caracteriza por una fuerte voluntad
de renovación. Los escritores ya no querían limitarse a reflejar la realidad como lo
hacían los realistas del siglo XIX, sino que querían transformarla, interpretarla o incluso
romper con ella.
Aparecen nuevas técnicas narrativas, como el monólogo interior, la
fragmentación del tiempo, el simbolismo o la experimentación con el lenguaje. Se da
una mayor importancia a lo psicológico, a los sentimientos, al subconsciente y a lo
irracional.
Las vanguardias fueron clave en esta transformación, mientras que el
novecentismo defendió un arte más racional, equilibrado y puro, alejado del
sentimentalismo excesivo del modernismo.
4. GENEROS LITERARIOS
4.1 Narrativo
La narrativa fue uno de los géneros más influidos por el deseo de innovación.
Las novelas dejaron de seguir una estructura tradicional y comenzaron a centrarse en
el análisis psicológico de los personajes, en la crítica social y en la búsqueda de un
lenguaje más cuidado o arriesgado, según el autor.
El narrador omnisciente se utilizó en muchos casos para una voz más subjetiva
o fragmentada.
Para narrar se usaba una nueva forma que permitía una profundizar en la
construcción de los personajes y un enfoque más personal sobre los temas que se
trataban.
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4.1.1 Características
Entre las características de la narrativa de esta época se destaca mucho el uso
de las estructuras no lineales, con saltos en el tiempo o otras perspectivas diferentes.
También es común tener un enfoque más específico , en el que se exploran los
pensamientos y emociones del protagonista. Se abandona en gran medida el
costumbrismo para dar paso a obras más universales o existenciales.
Además, el lenguaje consigue una gran importancia, con autores que lo utilizan
de forma más poética o experimental. En muchos casos, las novelas de esta época son
también una crítica a la sociedad o una reflexión sobre el ser humano.
4.1.2 Autores y Obras
4.1.2.1 Roberto Arlt
Fue un escritor, dramaturgo, periodista e inventor
argentino, fue considerado una figura clave en la literatura
argentina del siglo XX. Su obra se caracteriza por un estilo
áspero, experimental y con una fuerte carga crítica hacia la
sociedad, lo que lo convierte en un autor adelantado a su
tiempo.
El abogado se ha tomado una rodilla entre las manos y con la cabeza tan inclinada que el
mentón se apoya en su pecho escucha atentamente, mirando la deformada punta de su zapato
casi deslustrado.
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¿Cuál es el sistema, querido doctor? El siguiente: los bancos y empresas financieras organizan
revoluciones en las cuales, prima facie, aparecen lesionados los intereses norteamericanos.
Inmediatamente se produce una intervención armada bajo cuya tutela se realizan elecciones de
las que salen elegidos gobiernos que llevan el visto bueno de Norteamérica; estos gobiernos
contraen deudas con los Estados Unidos, hasta que el control íntegro de la pequeña república
cae en manos de los bancos. Estos bancos, revise usted la teneduría de libros de la América
Central, son siempre el Citybank, la Equitable Trust, Brown Brothers Company; en el Extremo
Oriente nos encontramos siempre con la firma de J.P. Morgan y Cía. Nicaragua ha sido
invadida para defender los intereses de Brown Brothers Company. Cuando no es la Standard
Oil es la Huasteca Petroleum Co. Vea, aquí, a un paso de nosotros, tenemos a un Estado atado
de pies y manos por Estados Unidos. Me refiero a Bolivia. Bolivia, por un empréstito efectuado
en 1922 de 32 millones de dólares, se encuentra bajo el control del gobierno de los Estados
Unidos por intermedio de las empresas bancarias Stiel and Nicolaus Investment Co., Spencer
Trask and City y la Equitable Trust Co. Las garantías de este empréstito son todas las entradas
fiscales que tiene el gobierno, controladas por una Comisión Fiscal Permanente de tres
miembros, de los cuales dos son nombrados por los bancos y un tercero por el gobierno de
Bolivia.
Con los brazos cruzados sobre su blusón el Astrólogo se ha detenido frente al abogado, y
moviendo la cabelluda cabeza insiste como si el otro no lo pudiera comprender:
—¿Se da cuenta?… por treinta y dos millones de dólares. ¿Qué significa esto? Que un Ford o
un Rockefeller, en cualquier momento podrían contratar un ejército mercenario que pulverizaría
un estado de los nuestros.
—Es terrible lo que usted dice.
"Los siete locos", Roberto Arl
4.1.2.2 José Eustasio Rivera
Fue un novelista, poeta, abogado y diplomático colombiano, considerado una
figura central de la literatura latinoamericana del siglo XX.
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Su obra se caracteriza por un estilo lírico, descriptivo
y comprometido con la denuncia social, lo más especial de
este autor es respecto a la explotación del hombre y la
destrucción de la naturaleza. Fue uno de los pioneros en
integrar la selva amazónica como protagonista literario, y su
escritura se fundó en la pasión romántica del mundo real.
Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la
Violencia. Nada supe de los deliquios embriagadores, ni de la confidencia sentimental, ni de la
zozobra de las miradas cobardes. Más que el enamorado, fui siempre el dominador cuyos
labios no conocieron la súplica. Con todo, ambicionaba el don divino del amor ideal, que me
encendiera espiritualmente, para que mi alma destellara en mi cuerpo como la llama sobre el
leño que la alimenta. Cuando los ojos de Alicia me trajeron la desventura, había renunciado ya a
la esperanza de sentir un afecto puro. En vano mis brazos —tediosos de libertad— se tendieron
ante muchas mujeres implorando para ellos una cadena. Nadie adivinaba mi ensueño. Seguía el
silencio en mi corazón. Alicia fue un amorío fácil: se me entregó sin vacilaciones, esperanzada
en el amor que buscaba en mí. Ni siquiera pensó casarse conmigo en aquellos días en que sus
parientes fraguaron la conspiración de su matrimonio, patrocinados por el cura y resueltos a
someterme por la fuerza.
"La vorágine", José Eustasio Rivera
4.2 Poesía
La poesía de esta época también cambió radicalmente. Poetas como Juan
Ramón Jiménez buscaron una “poesía pura”, la cual se centraba en la belleza del
lenguaje, la musicalidad y la emoción interior.
Por otro lado, los poetas vanguardistas rompieron con toda forma tradicional:
experimentaron con la forma visual del poema, el ritmo libre y temas surrealistas. Esta
diversidad ayudó a que fuese una poesía compleja y muy creativa. En España, esta
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evolución culminaría más tarde con la Generación del 27, influida por las vanguardias
europeas.
4.2.2 Autores y Obras
4.2.2.1Federico García Lorca
Fue un poeta, dramaturgo y amante de la prosa
española , considerado uno de los escritores más
influyentes de la literatura en lengua española. Su obra se
caracteriza por una profunda sensibilidad lírica, un fuerte
compromiso con la tradición popular andaluza y una
innovación estética que combinó el surrealismo, el
simbolismo y lo folklórico.
Fue una figura clave de la Generación del 27 y su trágica muerte durante la
Guerra Civil Española lo convirtió en un símbolo de la libertad creativa y la represión
política.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.
*
Verde que te quiero verde.
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Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
“Verde que te quiero verde” Federico Garcia Lorca
4.2.2.2 Rafael Alberti
Fue un poeta, dramaturgo, pintor y político
español, ampliamente reconocido por su
versatilidad creativa, su compromiso político y su
profundo amor por la cultura popular y la tradición
literaria. Integrante clave de la Generación del 27,
su obra se desde el lirismo vanguardista hasta la
poesía comprometida con la causa republicana.
Alberti es una figura emblemática del exilio español
y su vida estuvo marcada por la lucha contra el
fascismo y la defensa del arte como resistencia.
Cúbreme, amor, el cielo de la boca
con esa arrebatada espuma extrema,
que es jazmín del que sabe y del que quema,
brotado en punta de coral de roca.
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Alóquemelo, amor, su sal, aloca
Tu lancinante aguda flor suprema,
Doblando su furor en la diadema
del mordiente clavel que la desboca.
¡Oh ceñido fluir, amor, oh bello
borbotar temperado de la nieve
por tan estrecha gruta en carne viva,
para mirar cómo tu fino cuello
se te resbala, amor, y se te llueve
de jazmines y estrellas de saliva!
“Cúbreme, amor, el cielo de la boca” , Rafael Alberti
4.3 Teatro
Aunque el teatro fue el género que más lentamente se transformó, también
sufrió una importante renovación. Mientras que el teatro seguía ofreciendo obras
ligeras y costumbristas, aparecieron dramaturgos como Ramón María del Valle-Inclán,
que con su "esperpento" ofrecía una visión grotesca y crítica de la realidad española.
En sus obras, los personajes aparecen deformados y exagerados para mostrar
la decadencia de la sociedad. También Federico García Lorca aportó al teatro una
enorme carga poética y simbólica, con tragedias como La casa de Bernarda Alba o
Bodas de sangre, donde refleja la lucha entre el deseo y las normas impuestas.
4.3.2 Autores y Obras
4.3.2.1 Antonin Artaud
Fue un poeta, dramaturgo, actor, ensayista y teórico francés, considerado una
de las figuras más radicales y visionarias del teatro y la literatura del siglo XX. Su obra
se caracteriza por una escritura intensa, desgarrada y transgresora, que busca romper
con los límites del lenguaje, del cuerpo y de la razón.
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Es célebre por haber formulado el concepto de
“Teatro de la crueldad”, que pretendía un teatro
visceral, ritual y transformador. Artaud fue un autor
incomprendido en su tiempo, marcado por el
sufrimiento.
Ni mi grito ni mi fiebre me pertenecen. Esa desintegración de mis fuerzas segundas, de esos
elementos disimulados del pensamiento y del alma, concebís acaso su constancia.
Ese algo que está a mitad de camino entre el color de mi atmósfera típica y la punta de mi
realidad.
No necesito tanto de un alimento como de una especie de conciencia elemental.
Ese nudo de la vida al que se aferra la emisión del pensamiento. Un nudo de asfixia central.
Posarme simplemente sobre una verdad clara, es decir, que queda sobre un solo filo.
Ese problema de la demacración de mi yo ya no se presenta en su ángulo únicamente
doloroso. Siento que nuevos factores intervienen en la desnaturalización de mi vida y que tengo
algo así como una nueva conciencia de mi íntimo debilitamiento.
Veo en el hecho de arrojar el dado y de precipitarme en la afirmación de una verdad presentida,
por aleatoria que sea, toda la razón de mi vida.
Permanezco durante horas con la impresión de una idea, de un sonido. Mi emoción no se
desenvuelve en el tiempo, no se sucede en el tiempo. Los reflujos de mi alma están en perfecto
acuerdo con la identidad absoluta del espíritu.
Enfrentar la metafísica que he elaborado para mí en función de esa nada que llevo conmigo.
Ese dolor arraigado en mí como una cuña, en el centro de mi más pura realidad, en ese lugar
de la sensibilidad en que los dos mundos del cuerpo y del espíritu se encuentran, me he
enseñado a olvidarlos mediante una falsa sugestión.
En el espacio de ese minuto que dura la elucidación de una mentira, me fabrico un
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pensamiento de evasión, me lanzo sobre una falsa pista señalada por mi sangre. Cierro los
ojos de mi inteligencia, y dejando hablar en mí lo formulado, me concedo la ilusión de un
sistema cuyos términos me escaparían. Pero de este minuto de error me queda el sentimiento
de haber arrebatado a lo desconocido algo real. Creo en los conjuros espontáneos. Sobre las
rutas por las cuales me arrastra mi sangre no puede ser que yo no descubra un día una verdad.
La parálisis me invade y me impide cada vez más regresar sobre mí mismo. Ya no tengo punto
de apoyo ni base… me busco no sé dónde. Mi pensamiento ya no puede ir allí donde mi
emoción y las imágenes que surgen en mí lo empujan. Me siento castrado hasta en mis
impulsos mínimos. Termino por ser transparente para mí mismo, a fuerza de renunciamientos
en todos los sentidos de mi inteligencia y de mi sensibilidad. Es necesario que se comprenda
que es efectivamente el hombre vivo en mí el que está afectado y que esa parálisis que me
sofoca está en el centro de mi personalidad habitual y no de mis sentidos de hombre
predestinado. Estoy definitivamente del lado de la vida. Mi suplicio es tan sutil, tan refinado
como áspero. Me son necesarios esfuerzos insensatos de imaginación, duplicados por el
abrazo de esa asfixia sofocante para llegar a PENSAR mi mal. Y si me obstino en esa
persecución, en esa necesidad de fijar de una vez por todas el estado de mi ahogo…
Carta a los poderes, Antonin Artaud
4.3.2.2 Alfred Jarry
Fue un escritor, dramaturgo y
pensador francés, reconocido como uno
de los precursores del teatro moderno y
las vanguardias del siglo XX. Su obra
estuvo bastante marcada , la sátira
grotesca y una imaginación
desbordada, adelanto movimientos
como el surrealismo, el dadaísmo y
especialmente el teatro del absurdo.
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Sobre la pantalla blanca del gran cielo trágico pasan los ciempiés negros de los entierros, como
los cristales de una monótona linterna mágica. El Hambre suena en los oídos vacíos, tan
vacíos y locos, sus zumbidos.
Su campana alegre cuelga de sus dedos largos, derramando sobre la tierra risas burlonas. Y
grandes lobos pardos y cuervos graves están pegados a sus talones. El Hambre hace sonar en
los oídos vacíos por la ciudad sombría sus zumbidos.
Cruz de los cementerios, levantemos nuestros brazos rígidos para rogar a las alturas que nos
libren de esos obreros que cavan sin tregua nuestras frías raíces. ¿Pues no hay un Santo en la
corte, junto a Dios Padre, que interceda?
Cruz de los cementerios, ¿vuestra delgada plebe ha olvidado pues el bloque de granito perdido
en un rincón de vuestros dominios? Su barba de río hasta las rodillas esparce y despliega,
despliega su oleaje, su oleaje de piedra.
Y las olas de piedra le cubren por completo. En sus muslos duros sus codos que brillan bajo los
astros rubios se posan, unidos por la eternidad. Y es un gran Santo, porque tiene como sede,
honorable sede, una bella pila bautismal.
No tiene nombre alguno. En un rincón retirado, ignorado por los hombres, solo las Cruces
blancas se lamentan con los brazos alzados. El cuervo que vuela lo desprecia por enano,
graznando injurias al buen Santo encorvado: Viejo San Acuclillado.
Cruz de los cementerios, elevemos la queja de nuestros brazos alzados: que esos obreros que
matan nuestras raíces y pueblan las tumbas de serpientes cortadas, cruzándose de brazos,
miren ociosos las antorchas de muerte desde ahora apagadas.
El Milagro de San Acuclillado, Alfred Jarry
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