Incrustar presentación
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María envolvió una caja con cinta dorada que su padre había reservado para la decoración navideña, diciendo que era para guardar el regalo que le daría. Cuando su padre abrió la caja vacía en Navidad, María explicó que la había llenado de besos. Después de que María muriera en un accidente, el padre encontró consuelo tomando los besos imaginarios de la caja cada noche.










