La sociedad colonial chilena en el siglo XVII se basó en la interacción entre el mundo indígena y el español, dando origen a una sociedad mestiza. El gobernador era la máxima autoridad y designaba corregidores para administrar justicia. La Real Audiencia impartía justicia y juicios de residencia evaluaban el comportamiento de autoridades. La aristocracia consolidó grandes haciendas, mientras los indígenas eran inquilinos. Se desarrollaron grupos mestizos, de castas y medios con roles definidos.