La Constitución de 1917 estableció las normas de convivencia en México tras la Revolución Mexicana. Algunos de sus aspectos clave incluyen establecer al país como una república federal representativa y democrática, dividir el poder en ramas ejecutiva, legislativa y judicial, y reconocer derechos como la educación laica y gratuita, la jornada laboral máxima de 8 horas y el salario mínimo. La Constitución se basó en leyes anteriores pero introdujo nuevas garantías individuales y sociales