La Constitución de 1917, presentada por Venustiano Carranza, reformó la de 1857 para establecer principios sociales y derechos individuales tras la Revolución Mexicana. Introdujo derechos como la educación laica, libertad de expresión, la prohibición de la esclavitud y el reparto de tierras, reflejando un fuerte nacionalismo y la función del Estado en temas sociales y económicos. Esta constitución se erige como un legado histórico de lucha por un México más justo e igualitario.