La deuda externa de Ecuador se remonta a antes de su independencia y ha sido un problema recurrente que absorbe gran parte del presupuesto estatal, afectando el desarrollo del país. A lo largo de los años, los gobiernos ecuatorianos han recurrido a préstamos externos para cubrir déficits financieros, empeorando la deuda. Las posibles soluciones como exportaciones y canjes de deuda no resuelven totalmente el problema ya que afectan la economía local.