El documento aborda la importancia de la disciplina en la iglesia según Juan Calvino, destacando que es esencial para mantener el orden y el arrepentimiento. Se describen los grados de disciplina, desde la amonestación pública hasta la excomunión, y se enfatiza que la corrección debe hacerse con mansedumbre. Además, se subraya la responsabilidad del clero y la comunidad en el ejercicio de esta disciplina para evitar la profanación de la iglesia y promover el arrepentimiento.