Este documento discute la disciplina en la iglesia local. Explica que la disciplina es necesaria para defender la gloria de Dios, preservar a los demás del pecado y restaurar a los pecadores. Indica que la Palabra de Dios y la disciplina en el hogar son métodos preventivos, mientras que la disciplina de la iglesia es correctiva. Finalmente, señala que la iglesia local es responsable de juzgar la doctrina y comportamiento de sus miembros de acuerdo a las enseñanzas de Mateo 18:15-18.