Este documento discute la eutanasia y la sentencia de la Corte Constitucional de Colombia de 1997 que despenaliza la eutanasia bajo ciertas condiciones. Plantea que la vida no es un valor absoluto y que la pregunta clave es si el derecho a la propia vida es absoluto o tiene límites. Argumenta que para los creyentes, Dios tiene señorío sobre la vida, mientras que los no creyentes se sienten dueños de su vida, y que la ley debe reconocer y respetar ambos derechos.