Carlitos y su madre Lucinda aparentaban ser una familia feliz, pero la realidad era diferente. Tras escuchar gritos y llantos de Carlitos, la madre de su amigo Paco, Casimira, decidió intervenir y hablar con Lucinda, quien, abrumada, reconoció que necesitaba ayuda. Gracias a esta intervención, Lucinda y Carlitos comenzaron a vivir en un ambiente más pacífico y feliz.