La inquisición española y la italiana fueron instituciones creadas para suprimir la herejía. La inquisición española fue establecida en 1478 por los Reyes Católicos y liderada por Tomás de Torquemada, quemando a miles de herejes. La inquisición italiana siguió el modelo español pero tuvo menos éxito, logrando retracciones más que ejecuciones. Ambas inquisiciones se extendieron por Europa para mantener la ortodoxia católica.