LA LIEBRE FANFARRONA

En un bello bosque, había una liebre que jamás se dejaba ayudar por nadie aunque estuviera en aprietos
y aunque contara con el apoyo de todos los animales habitantes del bosque.

Un dia, la liebre salió en busca de alimento, y mientras iba saltando y sin darse cuenta, cayó en un
enorme charco de lodo, la liebre desesperada intentó con todas sus fuerzas safarse de ese hoyo en el
que se estaba hundiendo, pero por más esfuerzos que hacía, no lograba salir.

Unas horas después, una hormiga pasó por el lugar donde se encontraba la liebre, al verla,
inmediatamente se acercó a ofrecerle ayuda.

Hormiga: -Hola querida amiga, ¿puedo ayudarte?- .

Liebre: - No, yo puedo sola, siempre he logrado solucionar mis problemas sola y esta no será la
excepción-.

Hormiga: - ¿Estas segura?, pero desde que me acerqué a este lugar estoy viendo como batallas para
salir, permíteme ayudarte, así saldrás más rápido-.

Liebre: -Ya te dije que no, no necesito ayuda de nadie para salir de mis problemas, ¡vete y déjame en
paz!-.

La hormiga frustrada por no poder ayudar a la liebre, dejó en paz a la liebre y siguió su camino.

Unos momentos después, pasó un noble venado, quien al pasar por los alrededores de donde se
encontraba la liebre, se acercó rápidamente para ayudar a la liebre.

Venado: - ¡Pero qué te pasó, permíteme ayudarte, ahora mismo voy por una rama!-.

Liebre: - No te molestes, yo puedo salir sola, mejor sigue tu camino y déjame a mi con mi problema-.

Venado: - ¿Pero qué estas diciendo? Tú sola no podrás salir de ahí, ahora vuelvo, te voy a ayudar-.

Liebre: -No, entiende que yo saldré sola, siempre he podido solucionar mis problemas sola y ahora
también lo hare, vete porfavor.

Venado: -Está bien, me voy, pero dudo mucho que puedas salir tú sola de ese enorme charco en el que
te has metido-.

El venado continuó su camino dejando sola a la liebre. Pasaron horas y la liebre no conseguía salir de ese
lugar. De pronto, un lobo pasó por ese lugar y le ofreció su ayuda.

Lobo: - Querida amiga, déjame ayudarte, yo sé que a ti siempre te gusta solucionar tus problemas sola
pero en esta occasion si debo ayudarte, vamos, agarra mi pata.

Liebre: - Pues sí, a mi siempre me gusta solucionar mis problemas sola y lo he conseguido con mucho
éxito, y esta no es la excepción, muy pronto saldré, ya lo verás.
Lobo: - Claro que no, seguramente llevas horas en este lugar y por orgullosa no te dejas ayudar, vamos,
déjame ayudarte, no acepto un no por respuesta.

Liebre: - Pues tendrás que aceptarlo, porque no quiero tu ayuda, ¡vete, ya sabes que yo sola puedo!-

Lobo: - Pero mírate, estás casi hundida, así es muy difícil, o más bien es imposible salir, tienes que
aprender que siempre habrán ocasiones en las que será necesario buscar la ayuda de alguien más, por
más fuertes que seamos, tú eres muy fuerte pero en estos momentos sí necesitas ayuda.

Al decir estas palabras, el lobo extendió su pata en espera de que la liebre lo aceptara.

Liebre: - ¿Sabes? Tienes razón, llevo horas intentando salir de este lugar pero no consigo moverme ni un
poco, está bien, acepto tu ayuda, muchas gracias.

La liebre comprendió la lección, confiaba en su inteligencia para solucionar cualquier problema, pero
con ayuda de los demás las cosas pueden ser más sencillas. Tomó la pata del lobo, y fácilmente pudo
salir.

La liebre fanfarrona

  • 1.
    LA LIEBRE FANFARRONA Enun bello bosque, había una liebre que jamás se dejaba ayudar por nadie aunque estuviera en aprietos y aunque contara con el apoyo de todos los animales habitantes del bosque. Un dia, la liebre salió en busca de alimento, y mientras iba saltando y sin darse cuenta, cayó en un enorme charco de lodo, la liebre desesperada intentó con todas sus fuerzas safarse de ese hoyo en el que se estaba hundiendo, pero por más esfuerzos que hacía, no lograba salir. Unas horas después, una hormiga pasó por el lugar donde se encontraba la liebre, al verla, inmediatamente se acercó a ofrecerle ayuda. Hormiga: -Hola querida amiga, ¿puedo ayudarte?- . Liebre: - No, yo puedo sola, siempre he logrado solucionar mis problemas sola y esta no será la excepción-. Hormiga: - ¿Estas segura?, pero desde que me acerqué a este lugar estoy viendo como batallas para salir, permíteme ayudarte, así saldrás más rápido-. Liebre: -Ya te dije que no, no necesito ayuda de nadie para salir de mis problemas, ¡vete y déjame en paz!-. La hormiga frustrada por no poder ayudar a la liebre, dejó en paz a la liebre y siguió su camino. Unos momentos después, pasó un noble venado, quien al pasar por los alrededores de donde se encontraba la liebre, se acercó rápidamente para ayudar a la liebre. Venado: - ¡Pero qué te pasó, permíteme ayudarte, ahora mismo voy por una rama!-. Liebre: - No te molestes, yo puedo salir sola, mejor sigue tu camino y déjame a mi con mi problema-. Venado: - ¿Pero qué estas diciendo? Tú sola no podrás salir de ahí, ahora vuelvo, te voy a ayudar-. Liebre: -No, entiende que yo saldré sola, siempre he podido solucionar mis problemas sola y ahora también lo hare, vete porfavor. Venado: -Está bien, me voy, pero dudo mucho que puedas salir tú sola de ese enorme charco en el que te has metido-. El venado continuó su camino dejando sola a la liebre. Pasaron horas y la liebre no conseguía salir de ese lugar. De pronto, un lobo pasó por ese lugar y le ofreció su ayuda. Lobo: - Querida amiga, déjame ayudarte, yo sé que a ti siempre te gusta solucionar tus problemas sola pero en esta occasion si debo ayudarte, vamos, agarra mi pata. Liebre: - Pues sí, a mi siempre me gusta solucionar mis problemas sola y lo he conseguido con mucho éxito, y esta no es la excepción, muy pronto saldré, ya lo verás.
  • 2.
    Lobo: - Claroque no, seguramente llevas horas en este lugar y por orgullosa no te dejas ayudar, vamos, déjame ayudarte, no acepto un no por respuesta. Liebre: - Pues tendrás que aceptarlo, porque no quiero tu ayuda, ¡vete, ya sabes que yo sola puedo!- Lobo: - Pero mírate, estás casi hundida, así es muy difícil, o más bien es imposible salir, tienes que aprender que siempre habrán ocasiones en las que será necesario buscar la ayuda de alguien más, por más fuertes que seamos, tú eres muy fuerte pero en estos momentos sí necesitas ayuda. Al decir estas palabras, el lobo extendió su pata en espera de que la liebre lo aceptara. Liebre: - ¿Sabes? Tienes razón, llevo horas intentando salir de este lugar pero no consigo moverme ni un poco, está bien, acepto tu ayuda, muchas gracias. La liebre comprendió la lección, confiaba en su inteligencia para solucionar cualquier problema, pero con ayuda de los demás las cosas pueden ser más sencillas. Tomó la pata del lobo, y fácilmente pudo salir.