La práctica psicomotriz de Bernard Aucouturier ayuda al desarrollo psicológico del niño a través del placer del movimiento y la representación simbólica. Se centra en favorecer la expresión de las capacidades motoras, afectivas, cognitivas y relacionales del niño. El objetivo es ayudar a los niños en su maduración psicológica a través de sesiones que incluyen expresividad motriz, historias y actividades plásticas.