La oración es un impulso del corazón y una mirada hacia el cielo en reconocimiento y amor hacia Dios. Jesús enseña a sus discípulos a orar con fe, perseverancia y audacia filial. Existen diferentes formas de oración como la alabanza, petición e intercesión, y las fuentes principales son la Palabra de Dios, la liturgia y las virtudes teologales. La oración debe realizarse con humildad, confianza y perseverancia en el amor.