El Barón encontró que un viejo bastón que le regalaron había brotado y crecido en una enorme planta que cubrió toda su sala de baño. El Barón y su criado Pierrot disfrutaban de la planta y de sus baños entre las hojas, creyendo que traía la esperanza de la vida al desierto. Sin embargo, la planta continuó creciendo descontroladamente y cubriendo todo el castillo.