La expansión de la Revolución Industrial en Europa ocurrió de maneras diferentes en cada país, con algunos Estados jugando un papel más activo que otros. Bélgica se industrializó rápidamente gracias a la minería y la construcción de ferrocarriles, mientras que Francia se industrializó más lentamente debido a la importancia de la propiedad agraria y la competencia de las industrias artesanales. Alemania se industrializó rápidamente en la primera mitad del siglo XIX gracias a la unión aduanera, los recursos naturales y el apo