El documento examina la historia de Cornelio, un centurión romano que, al ser considerado piadoso y temeroso de Dios, se muestra respetuoso hacia el pueblo judío a pesar de su posición en el Imperio Romano. A través de sus actos de limosna y oración, se destaca cómo su fe se contrasta con la idolatría común en Roma y muestra el impacto del judaísmo en su vida. Se menciona la conexión entre Cornelio y la misión de Pedro en Jope, sugiriendo que los gentiles también tienen un lugar en la fe hebrea.