El documento trata sobre la diferencia entre la ley ceremonial y la ley moral en el contexto cristiano, enfatizando que la muerte de Jesús anuló la deuda del pecado y dio libertad a los creyentes de las ceremonias rituales. Se resalta que la ley moral, representada por los diez mandamientos, sigue siendo relevante y no ha sido abolida. Además, se argumenta que la interpretación errónea de la ley por parte de los judíos creó una barrera entre judíos y gentiles, que Cristo vino a eliminar.