El documento analiza el significado bíblico de los términos 'atar' y 'desatar' en el contexto de las enseñanzas de Jesús, explicando que estos se refieren a la interpretación de la ley por parte de los rabinos y no a la manipulación de demonios o enfermedades. Resalta que tanto el apóstol Pedro como los demás apóstoles no tenían autoridad para enseñar por su cuenta, sino que revelaban lo que ya estaba establecido en el cielo. Además, enfatiza que la iglesia debe obedecer lo que se ordena desde el cielo y no dictar sus propias reglas.