El documento habla sobre los peligros del activismo y la prisa constante. Explica que vivir en un estado de sobreestimulación constante genera estrés, ansiedad e irritabilidad, afectando la salud física y las relaciones. Recomienda que, para tener paz, debemos enfocarnos en metas espirituales y relaciones significativas, en lugar de estar siempre ocupados en cosas mundanas. Aconseja practicar la desconexión, el descanso y pasar tiempo con los seres queridos.