Este documento describe las cinco funciones principales del lenguaje: denotativa (referencial), emotiva (expresiva), conativa (apelativa), poética (estética) y metalingüística. Para cada función, define su elemento de comunicación clave (referente, emisor, receptor, código o canal) y los rasgos lingüísticos asociados, como el uso de modalidades oracionales específicas, verbos en determinados modos o figuras literarias particulares.