Velázquez se autorretrató en 1656 en
su cuadro más emblemático, Las
Meninas. Se representó pintando. En
las mangas de su vestido y en su mano
derecha se aprecia su estilo final
rápido y abocetado. En su paleta
distinguimos los pocos colores que
utilizaba en sus pinturas. La cruz de la
Orden de Santiago que lleva en su
pecho fue añadida al cuadro
posteriormente.
Las Meninas, como se conoce el cuadro desde el siglo
XIX, o La familia de Felipe IV según se describe en
el inventario de 1734, se considera la obra maestra
del pintor del siglo de oro español Diego Velázquez.
Acabado en 1656 según Antonio Palomino, fecha
unánimemente aceptada por la crítica, corresponde
al último periodo estilístico del artista, el de plena
madurez. Es una pintura realizada al óleo sobre un
lienzo de grandes dimensiones formado por tres
bandas de tela cosidas verticalmente, donde las
figuras situadas en primer plano se representan a
tamaño natural. Es una de las obras pictóricas más
analizadas y comentadas en el mundo del arte.1
Se trata de un gran cuadro realizado al óleo sobre lienzo pintado por Velázquez
en 1657 para el montero del rey, Pedro de Arce, que en la actualidad se
encuentra en el museo del Prado de Madrid. Constituye junto con "Las
Meninas” la culminación del estilo velazqueño.
En el lienzo observamos lo que a simple vista pareciera ser una escena de
taller, un ejemplo de lo que se ha venido en denominar “pintura de género”, ya
que en el primer plano tenemos a una serie de mujeres hilando en la rueca y
preparando hilos. Al fondo se observa a tres mujeres, vestidas como nobles,
contemplando un tapiz en el que aparece representado un motivo mitológico.
Esto es sólo apariencia, ya que lo que en realidad se representa en el cuadro
es una alegoría de Las Parcas, la representación de la fábula de Aracne. Ésta
era una joven famosa por ser una buena tejedora, que retó a la diosa Atenea
(inventora de la rueca) a un duelo de tejido. Así según esta interpretación,
Aracne sería la joven que se representa de espaldas al espectador, tejiendo su
tapiz que es el que está representado al fondo de la estancia, mientras que la
diosa aparecería camuflada como la anciana que vemos en el primer plano, por
lo que el pintor para darnos pistas de quien en realidad es, deja ver su pierna
que no se corresponde con la edad del rostro de la mujer. La escena del fondo
se correspondería con el final de la fábula, ya que Atenea, representada con
sus atributos guerreros aparece enfrente de la joven, ataviada con un vestido
de plegados clásicos, levantando la mano para castigarla y condenarla a tejer
eternamente bajo la forma de la araña. Estas dos figuras parecen formar parte
del tapiz que se encuentra al fondo de la estancia, pero según esta
De nuevo en la composición, observamos el equívoco velazqueño, pues
representa varios momentos de la misma narración y prescinde de
cualquier tipo de jerarquización de las figuras, con lo que el espectador
carece de cualquier referencia que le aclare el verdadero orden y
significado del cuadro. Compositivamente destaca la simetría que se
observa, ya que la obra se articula a base de gestos paralelos invertidos.
La profundidad la consigue con la captación de la perspectiva aérea,
conseguida por el juego de luces laterales y frontales que recuerdan a lo
que años más tarde van a realizar los pintores impresionistas. La
destreza en lograr captar la transparencia del aire alcanza uno de sus
puntos culminantes en el veloz giro de la rueca que suelta el polvillo que
deja el hilo al ser manipulado. A nivel cromático, contrapone un primer
plano cálido y cerrado con un fondo frío y abierto, con lo que ahonda en
la sensación de profundidad, ya que los colores fríos alejan las figuras
del espectador, mientras que los cálidos las acercan. Por ultimo respecto
a la pincelada, se va haciendo más líquida, lo cual también es producto de
un cambio en la imprimación previa al lienzo. En muchas ocasiones, se
esfuma la forma, ya que las pinceladas las coloca sin fundirlas entre sí,
logrando calidades táctiles y visuales insuperables. Muchas figuras,
están construidas solamente con color, que cada vez se hace más
transparente
Las menias

Las menias

  • 2.
    Velázquez se autorretratóen 1656 en su cuadro más emblemático, Las Meninas. Se representó pintando. En las mangas de su vestido y en su mano derecha se aprecia su estilo final rápido y abocetado. En su paleta distinguimos los pocos colores que utilizaba en sus pinturas. La cruz de la Orden de Santiago que lleva en su pecho fue añadida al cuadro posteriormente.
  • 3.
    Las Meninas, comose conoce el cuadro desde el siglo XIX, o La familia de Felipe IV según se describe en el inventario de 1734, se considera la obra maestra del pintor del siglo de oro español Diego Velázquez. Acabado en 1656 según Antonio Palomino, fecha unánimemente aceptada por la crítica, corresponde al último periodo estilístico del artista, el de plena madurez. Es una pintura realizada al óleo sobre un lienzo de grandes dimensiones formado por tres bandas de tela cosidas verticalmente, donde las figuras situadas en primer plano se representan a tamaño natural. Es una de las obras pictóricas más analizadas y comentadas en el mundo del arte.1
  • 6.
    Se trata deun gran cuadro realizado al óleo sobre lienzo pintado por Velázquez en 1657 para el montero del rey, Pedro de Arce, que en la actualidad se encuentra en el museo del Prado de Madrid. Constituye junto con "Las Meninas” la culminación del estilo velazqueño. En el lienzo observamos lo que a simple vista pareciera ser una escena de taller, un ejemplo de lo que se ha venido en denominar “pintura de género”, ya que en el primer plano tenemos a una serie de mujeres hilando en la rueca y preparando hilos. Al fondo se observa a tres mujeres, vestidas como nobles, contemplando un tapiz en el que aparece representado un motivo mitológico. Esto es sólo apariencia, ya que lo que en realidad se representa en el cuadro es una alegoría de Las Parcas, la representación de la fábula de Aracne. Ésta era una joven famosa por ser una buena tejedora, que retó a la diosa Atenea (inventora de la rueca) a un duelo de tejido. Así según esta interpretación, Aracne sería la joven que se representa de espaldas al espectador, tejiendo su tapiz que es el que está representado al fondo de la estancia, mientras que la diosa aparecería camuflada como la anciana que vemos en el primer plano, por lo que el pintor para darnos pistas de quien en realidad es, deja ver su pierna que no se corresponde con la edad del rostro de la mujer. La escena del fondo se correspondería con el final de la fábula, ya que Atenea, representada con sus atributos guerreros aparece enfrente de la joven, ataviada con un vestido de plegados clásicos, levantando la mano para castigarla y condenarla a tejer eternamente bajo la forma de la araña. Estas dos figuras parecen formar parte del tapiz que se encuentra al fondo de la estancia, pero según esta
  • 7.
    De nuevo enla composición, observamos el equívoco velazqueño, pues representa varios momentos de la misma narración y prescinde de cualquier tipo de jerarquización de las figuras, con lo que el espectador carece de cualquier referencia que le aclare el verdadero orden y significado del cuadro. Compositivamente destaca la simetría que se observa, ya que la obra se articula a base de gestos paralelos invertidos. La profundidad la consigue con la captación de la perspectiva aérea, conseguida por el juego de luces laterales y frontales que recuerdan a lo que años más tarde van a realizar los pintores impresionistas. La destreza en lograr captar la transparencia del aire alcanza uno de sus puntos culminantes en el veloz giro de la rueca que suelta el polvillo que deja el hilo al ser manipulado. A nivel cromático, contrapone un primer plano cálido y cerrado con un fondo frío y abierto, con lo que ahonda en la sensación de profundidad, ya que los colores fríos alejan las figuras del espectador, mientras que los cálidos las acercan. Por ultimo respecto a la pincelada, se va haciendo más líquida, lo cual también es producto de un cambio en la imprimación previa al lienzo. En muchas ocasiones, se esfuma la forma, ya que las pinceladas las coloca sin fundirlas entre sí, logrando calidades táctiles y visuales insuperables. Muchas figuras, están construidas solamente con color, que cada vez se hace más transparente