La agricultura ha tenido un gran impacto en el medio ambiente a lo largo de la historia. La agricultura primitiva tuvo efectos limitados, pero la agricultura moderna ha causado una erosión significativa del suelo, contaminación del agua por fertilizantes y plaguicidas, y pérdida de biodiversidad a través de la destrucción de hábitats y el uso de monocultivos. Además, la sobreexplotación de recursos como el agua subterránea ha causado problemas como la salinización de los suelos y la desertificación.