La paz es un derecho y un deber para todos. Implica tanto la ausencia de violencia externa como la armonía interior y la tranquilidad espiritual. Para lograr la paz se debe combatir el egoísmo, sembrar el amor y erradicar el pecado. La paz verdadera es fruto de la justicia y la honestidad, y requiere el compromiso de cada persona y de la sociedad en su conjunto.