La ley universitaria propone la creación de una Superintendencia Universitaria (Sunau) que supervisará la calidad educativa y uso de recursos de las universidades. Algunos puntos claves son que la acreditación de carreras será obligatoria, carreras no acreditadas podrían ser cerradas, y se requerirá tesis y dominio de idioma extranjero para obtener grados de bachiller y licenciatura. El proyecto también establece estándares como estudios generales obligatorios y actualización de planes de estudio.