El libro de Jueces narra el período de liderazgo de jueces en Israel, desde la muerte de Yehoshua hasta la llegada de los reyes, destacando una relación entre obediencia, bendición divina y el poder de los enemigos. Aborda el impacto del pecado del pueblo, subrayando que la desobediencia a la ley de Moisés resulta en pruebas y sufrimientos, mientras que el liderazgo espiritual femenino, como el de Débora, se presenta en un contexto de idolatría. Se enfatiza que la autoridad de los jueces, bajo la 'orden de Malquizedek', precede a la monarquía y que la historia refleja un ciclo de pecado y redención dependiendo del reconocimiento de la autoridad divina.