Después de la muerte de Josué, los israelitas comenzaron a servir a los ídolos de las naciones circundantes y cayeron bajo el dominio de sus enemigos. Dios les envió jueces como Otoniel, Aod, Débora, Gedeón, Jefté y Sansón para liberarlos y guiarlos de regreso a Dios siempre que se arrepentían de sus pecados. Sin embargo, los israelitas tendían a desviarse nuevamente del servicio a Dios, lo que resultaba en más opresión. El cic