El documento destaca la importancia cultural, social y alimentaria del maíz en América Latina, considerándolo un patrimonio de la humanidad y un cultivo sagrado. Se exploran sus orígenes, historia de domesticación, así como su diversidad genética y usos culinarios y medicinales en diversas culturas del continente. Además, se hace un llamado para que se reconozcan las prácticas tradicionales relacionadas con el maíz como parte del patrimonio cultural inmaterial.