El sultán invitó a sus amigos a una fiesta en su palacio. Cuando llegó la hora de comer, solo había una olla con sopa y cucharones con mangos muy largos, por lo que los invitados no podían servirse. Finalmente, uno de los invitados tuvo la idea de alimentar a otro, y así los demás pudieron comer sirviéndose unos a otros. La historia enseña que la solidaridad y ayudarse mutuamente son las únicas formas de superar las dificultades.