L OS HORIZONTES DE LA RAZON

                         II HISTORIA Y NECESIDAD DE UTOPÍA

                                      HUGO ZEMELMAN



       Está llamada a la búsqueda del enriquecimiento de las formas de pensar, de la
ampliación de los horizontes de la razón. Ello pasa por la problematización y la
superación del conocimiento dado. Para esto es necesario incorporar en la experiencia
educativa diaria categorías tales como: lo inmediato-mediato, lo dado y lo no dado; lo
determinado y lo indeterminado; lo producido y la potencialidad. Este enriquecimiento
del pensar ha de ser absolutamente significativo para los sujetos humanos, de lo
contrario sería vacío o inútil. Por ello, es imprescindible incluir en el ejercicio del
pensamiento la consciencia histórica, es siempre más amplia y de mayor riqueza que
cualquier teoría.

            En ello puede ser la generación de espacios de creatividad, de condiciones
    para el desarrollo libre del pensamiento. En todo momento hay que considerar el
    papel protagónico de los seres humanos en el desarrollo del pensamiento y en la
    realización de acciones.

            Para proyectarse a la vida social para potenciar la realidad objetiva con la
    práctica, transformando la realidad en contenido de una construcción, cosa que
    viene a ampliar la experiencia y subjetividad del sujeto, promoviendo ambientes
    altamente sistematizados para el pensar y el actuar.

            Funciona como un poderoso imán para los interesados en comprender las
    claves sociales, políticas, económicas y culturales que posibilitaron la evolución de
    la modernidad en las sociedades contemporáneas de occidente, desde una
    perspectiva en la que el pensamiento filosófico colinda con la Sociología, la
    Historia y otras ciencias sociales.

            No es de extrañar entonces que tras la pregunta por la sociedad y el
    fenómeno de violencia que padece, reflexione acerca de la vida social, intelectual e
    histórica del país desde la tradición germana y el espíritu de la ilustración francesa.
    "La modernidad se constituye en un proceso progresivo de racionalización que
amenaza formas arcaicas de cohesión social y la identidad de sectores con
mentalidad pre moderna que, ante el cambio, reaccionan con violencia.

        Dicha reacción está vinculada con la crisis de la vida cotidiana producida
por el tránsito de la atmósfera cálida de la vida comunitaria hacia la sociedad
citando Comunidad y Sociedad, Agrega que, “lo que decimos no se reduce a una
búsqueda de fundamentos, si no mas bien implica tener que reconocer el espacio
de la creatividad en el sentido de acciones protagónicas; esto es la capacidad de
reactuacion del hombre sobre la sociedad.

         Asimismo, la configuración del territorio, el relativo aislamiento, la
ausencia de las oleadas de inmigrantes que sí tuvieron otros países
latinoamericanos como México o Argentina y, por supuesto, la tardía inserción en
la naciente red del mercado internacional, entre otros factores, también incidieron
en la postergación de la experiencia moderna en los atributos de tolerancia y
civilidad que le son propios.

         Participamos de la voluntad de transformación de la sociedad y del
 hombre mismo, comprometido en la decisión de pensar en su futuro, rompiendo
 los bloques históricos y gnoseológicos que le impiden vislumbrar algo nuevo fuera
 de lo que define como inexorable. En otras palabras, de lo que se trata es que el
 hombre, en nuestra época, pueda salir de su minoría. Esta minoría obedece hoy a
 la desvinculación de la producción del conocimiento de los procesos sociales,
 siendo ello atribuible en alguna medida al propio carácter que ha adquirido en
 conocimiento teórico – científico en manos de una minoría tecnócrata
 estrechamente aliada con los centros de poder y, por ello, desligada ella misma del
 desafío que implica una racionalidad crítico – científica, potenciándola de
 transformaciones sociales.




       Conocimiento y conciencia
        Si consideramos que la realidad social es una articulación entre lo
 determinado y lo indeterminado, entre lo producido y lo producente, podremos
 comprender la importancia que tiene la subjetividad para las ciencias sociales.
 Pues es precisamente en la subjetividad y en los sujetos donde confluyen y se
 reelaboran tanto los factores estructurales de la vida social - sean estos
 económicos, políticos, sociales o culturales -, como los procesos constructivos de
la vida social; es a través de ellos que se articulan y que podemos comprender las
dinámicas reproductivas y producentes de la sociedad, ya que ellos son el espacio
donde se desenvuelve la dialéctica de lo dado, del pasado/presente.




                            La construcción de lo posible




         El artículo aborda el desafío de una conceptualización de la realidad socio-
histórica que rompa con la separación entre lo real como externalidad y el sujeto. Lo
anterior pasa por redefinir la idea de objetividad. Se requiere encontrar un concepto de
subjetividad constituyente que no sea operativo por reducciones al plano de las variables
psicológicas, pero que tampoco se resuelva como simple expresión de procesos macro
históricos. Desde un punto de vista metodológico, realza el contrapunto entre
contenidos teóricos permanentes y la transitoriedad de los sujetos. Se afirma que para
poder armonizar desarrollo humano y desarrollo social, se requieren relaciones sociales
que no impliquen dominación económica ni política.




             El contorno histórico y la experiencia gnoseológica:
                          cuestión de potencialidad

         El artículo aborda de modo breve la extensa producción epistemológica y
metodológica de Hugo Zemelman.            El esfuerzo está centrado en mostrar su
potencialidad no como reemplazo de un modo aceptado de hacer investigación
científica, sino más bien en valorizar una forma diferente de hacer el recorte del
campo de observación y posterior intervención en el mismo. A partir de este
objetivo, se revisan categorías relevantes de la propuesta, procurando conformar
un “corpus” de conocimiento coherente y pertinente a los fines de comprender el
planteo que realiza.

         El esfuerzo supone “concientizarnos” de modo en que la pauta nos hace
pensar    pero, y   cuestionar, exige y darnos cuenta de sí realmente al tomar
conciencia de su modalidad de operación somos capaces de cambiarla, en el
pensamiento y en la práctica. O, al menos, la transformación de la realidad en
contenido de una construcción obliga a una ampliación de la experiencia y
subjetividad del sujeto.




       La dialéctica en la ampliación racional

       El hombre se relaciona con el mundo por medio del pensamiento, es decir,
se apropia de la realidad gracias a la función cognitiva que posee todo ser
humano. En este sentido, desde el paradigma dialéctico se considera que la
conciencia de un sujeto operará dependiendo de la cantidad y potencia de los
referentes que lleguen a su pensamiento. Dichos referentes pueden ser por lo
menos de cuatro tipos: empíricos, religiosos, artísticos y teóricos. De esta forma,
una persona que cuente en su pensamiento con una mayor cantidad de referentes
empíricos, su conciencia operará con una lógica empírica. La conciencia empírica
es la más simple, siguiéndole las formas religiosa y artística y siendo la más
compleja de todas, la conciencia teórica. Es de esperarse que un sujeto con una
conciencia teórica pueda transitar con una relativa mayor facilidad a las demás
formas de la conciencia.

Los hor5izontes dela_razon[1]

  • 1.
    L OS HORIZONTESDE LA RAZON II HISTORIA Y NECESIDAD DE UTOPÍA HUGO ZEMELMAN Está llamada a la búsqueda del enriquecimiento de las formas de pensar, de la ampliación de los horizontes de la razón. Ello pasa por la problematización y la superación del conocimiento dado. Para esto es necesario incorporar en la experiencia educativa diaria categorías tales como: lo inmediato-mediato, lo dado y lo no dado; lo determinado y lo indeterminado; lo producido y la potencialidad. Este enriquecimiento del pensar ha de ser absolutamente significativo para los sujetos humanos, de lo contrario sería vacío o inútil. Por ello, es imprescindible incluir en el ejercicio del pensamiento la consciencia histórica, es siempre más amplia y de mayor riqueza que cualquier teoría. En ello puede ser la generación de espacios de creatividad, de condiciones para el desarrollo libre del pensamiento. En todo momento hay que considerar el papel protagónico de los seres humanos en el desarrollo del pensamiento y en la realización de acciones. Para proyectarse a la vida social para potenciar la realidad objetiva con la práctica, transformando la realidad en contenido de una construcción, cosa que viene a ampliar la experiencia y subjetividad del sujeto, promoviendo ambientes altamente sistematizados para el pensar y el actuar. Funciona como un poderoso imán para los interesados en comprender las claves sociales, políticas, económicas y culturales que posibilitaron la evolución de la modernidad en las sociedades contemporáneas de occidente, desde una perspectiva en la que el pensamiento filosófico colinda con la Sociología, la Historia y otras ciencias sociales. No es de extrañar entonces que tras la pregunta por la sociedad y el fenómeno de violencia que padece, reflexione acerca de la vida social, intelectual e histórica del país desde la tradición germana y el espíritu de la ilustración francesa. "La modernidad se constituye en un proceso progresivo de racionalización que
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    amenaza formas arcaicasde cohesión social y la identidad de sectores con mentalidad pre moderna que, ante el cambio, reaccionan con violencia. Dicha reacción está vinculada con la crisis de la vida cotidiana producida por el tránsito de la atmósfera cálida de la vida comunitaria hacia la sociedad citando Comunidad y Sociedad, Agrega que, “lo que decimos no se reduce a una búsqueda de fundamentos, si no mas bien implica tener que reconocer el espacio de la creatividad en el sentido de acciones protagónicas; esto es la capacidad de reactuacion del hombre sobre la sociedad. Asimismo, la configuración del territorio, el relativo aislamiento, la ausencia de las oleadas de inmigrantes que sí tuvieron otros países latinoamericanos como México o Argentina y, por supuesto, la tardía inserción en la naciente red del mercado internacional, entre otros factores, también incidieron en la postergación de la experiencia moderna en los atributos de tolerancia y civilidad que le son propios. Participamos de la voluntad de transformación de la sociedad y del hombre mismo, comprometido en la decisión de pensar en su futuro, rompiendo los bloques históricos y gnoseológicos que le impiden vislumbrar algo nuevo fuera de lo que define como inexorable. En otras palabras, de lo que se trata es que el hombre, en nuestra época, pueda salir de su minoría. Esta minoría obedece hoy a la desvinculación de la producción del conocimiento de los procesos sociales, siendo ello atribuible en alguna medida al propio carácter que ha adquirido en conocimiento teórico – científico en manos de una minoría tecnócrata estrechamente aliada con los centros de poder y, por ello, desligada ella misma del desafío que implica una racionalidad crítico – científica, potenciándola de transformaciones sociales. Conocimiento y conciencia Si consideramos que la realidad social es una articulación entre lo determinado y lo indeterminado, entre lo producido y lo producente, podremos comprender la importancia que tiene la subjetividad para las ciencias sociales. Pues es precisamente en la subjetividad y en los sujetos donde confluyen y se reelaboran tanto los factores estructurales de la vida social - sean estos económicos, políticos, sociales o culturales -, como los procesos constructivos de
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    la vida social;es a través de ellos que se articulan y que podemos comprender las dinámicas reproductivas y producentes de la sociedad, ya que ellos son el espacio donde se desenvuelve la dialéctica de lo dado, del pasado/presente. La construcción de lo posible El artículo aborda el desafío de una conceptualización de la realidad socio- histórica que rompa con la separación entre lo real como externalidad y el sujeto. Lo anterior pasa por redefinir la idea de objetividad. Se requiere encontrar un concepto de subjetividad constituyente que no sea operativo por reducciones al plano de las variables psicológicas, pero que tampoco se resuelva como simple expresión de procesos macro históricos. Desde un punto de vista metodológico, realza el contrapunto entre contenidos teóricos permanentes y la transitoriedad de los sujetos. Se afirma que para poder armonizar desarrollo humano y desarrollo social, se requieren relaciones sociales que no impliquen dominación económica ni política. El contorno histórico y la experiencia gnoseológica: cuestión de potencialidad El artículo aborda de modo breve la extensa producción epistemológica y metodológica de Hugo Zemelman. El esfuerzo está centrado en mostrar su potencialidad no como reemplazo de un modo aceptado de hacer investigación científica, sino más bien en valorizar una forma diferente de hacer el recorte del campo de observación y posterior intervención en el mismo. A partir de este objetivo, se revisan categorías relevantes de la propuesta, procurando conformar un “corpus” de conocimiento coherente y pertinente a los fines de comprender el planteo que realiza. El esfuerzo supone “concientizarnos” de modo en que la pauta nos hace pensar pero, y cuestionar, exige y darnos cuenta de sí realmente al tomar
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    conciencia de sumodalidad de operación somos capaces de cambiarla, en el pensamiento y en la práctica. O, al menos, la transformación de la realidad en contenido de una construcción obliga a una ampliación de la experiencia y subjetividad del sujeto. La dialéctica en la ampliación racional El hombre se relaciona con el mundo por medio del pensamiento, es decir, se apropia de la realidad gracias a la función cognitiva que posee todo ser humano. En este sentido, desde el paradigma dialéctico se considera que la conciencia de un sujeto operará dependiendo de la cantidad y potencia de los referentes que lleguen a su pensamiento. Dichos referentes pueden ser por lo menos de cuatro tipos: empíricos, religiosos, artísticos y teóricos. De esta forma, una persona que cuente en su pensamiento con una mayor cantidad de referentes empíricos, su conciencia operará con una lógica empírica. La conciencia empírica es la más simple, siguiéndole las formas religiosa y artística y siendo la más compleja de todas, la conciencia teórica. Es de esperarse que un sujeto con una conciencia teórica pueda transitar con una relativa mayor facilidad a las demás formas de la conciencia.