Los visigodos eran una rama de los pueblos godos que invadieron el Imperio Romano en el siglo V y establecieron un reino en la Península Ibérica. Descendían de los tervingios y greutungos, que habían entrado en conflicto con Roma en los siglos III y IV. En Hispania, los visigodos adoptaron el arrianismo aunque toleraron el catolicismo, y su monarquía electiva daba poder a los obispos y magnates.