La malaria es una enfermedad causada por un protozoo que infecta a cientos de millones de personas anualmente, causando más de un millón de muertes. Los tratamientos para la malaria han evolucionado a lo largo de los años, comenzando con la quinina en 1638, luego el atabrine y la cloroquina. Actualmente, el tratamiento más efectivo es la artemisinina, un derivado de la planta Artemisia annua que actúa rápidamente y puede combinarse con otros medicamentos para formar terapias efectivas que protegen contra la resistencia a