La marcha atlética es una disciplina que requiere mantener contacto continuo con el suelo y una técnica específica para evitar descalificaciones. A nivel histórico, ha evolucionado desde sus primeras competiciones en el siglo XX, destacando la participación de atletas tanto masculinos como femeninos a lo largo de las décadas. La técnica de marcha implica fases de apoyo simple y doble, así como ejercicios de entrenamiento metodológico para perfeccionar el movimiento.