La fibra óptica está compuesta principalmente por un núcleo y un revestimiento de sílice con diferentes índices de refracción que guían la luz. Está protegida por una capa de barniz acrílico o de silicona y una protección secundaria de plástico que le dan resistencia mecánica y química. Se usa ampliamente en telecomunicaciones para transmitir grandes cantidades de datos a largas distancias de forma inmune a interferencias.