El documento define el materialismo vulgar como una corriente filosófica del siglo XIX que simplificaba los principios del materialismo. Los materialistas vulgares proponían una interpretación simplificada de la sociedad y trataban de explicar el progreso a través de la lucha por la existencia y las leyes de la herencia. Consideraban que la religión no era real y que la evolución era un proceso mecánico predestinado. Veían lo ideal como algo material y reducían al ser humano a un ente mecánico determinado por las leyes naturales.