Los primeros años de la independencia de México estuvieron marcados por la inestabilidad política e ideológica, la pobreza y el analfabetismo. Factores como la división entre liberales y conservadores, los privilegios del clero y el ejército, y la falta de nacionalismo retrasaron el desarrollo del país. Antonio López de Santa Anna jugó un papel central como militar y político durante este periodo turbulento, marcado por constantes cambios de gobierno e invasión extranjera.