La crisis económica de 1994 en México tuvo grandes impactos sociales y económicos, incluyendo un aumento en la pobreza, el desempleo y la inflación, así como una reducción en los salarios y el gasto público. El gobierno implementó varias medidas para contrarrestar estos efectos, como recortes al gasto, préstamos internacionales y programas de protección social como Oportunidades. Aún quedan retos como mejorar la cobertura del seguro social y crear más empleos formales.